Sistema nervioso

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Dentro de la gran multitud de órganos que componen nuestro cuerpo, todos son relevantes y todos desempeñan actividades que son vitales para nuestra vida y funcionamiento cotidiano, pero probablemente, el que más sobresale de entre todo los sistemas que componen nuestro organismo, sea nuestro sistema nervioso, pues constituye la base de operaciones, comandos, señales y ordenes que dan soporte a todo el cuerpo humano, lo cual es posible gracias a una vasta red de señales eléctricas por medio de las cuales se comunica y mantiene la coordinación entre cada de sus sistemas orgánicos, lo que le permite a nuestros órganos cumplir con sus funciones específicas.

En resumen, de nuestro sistema nervioso dependen las respuestas que tengamos ante los estímulos externos que recibimos de fuera. Por ende, la forma en cómo interactuamos con lo que nos rodea y la conciencia que tenemos de todo lo que sucede a nuestro alrededor: nuestros pensamientos, acciones, emociones y razonamiento, todas esas cosas son procesos que se generan mediante las múltiples funciones del sistema nervioso, y es probablemente a través de este maravilloso mecanismo de pensamiento, que hemos podido evolucionar a niveles  nunca antes experimentados por otros seres vivos en la naturaleza, lo que tal vez nos permitió destacar y convertirnos en la especie dominante del planeta, todo esto gracias a  la superioridad de nuestro sistema nervioso.

Sistema nervioso

Asimismo, el sistema nervioso también recibe y procesa la información que viene de las señales internas de nuestro cuerpo, por lo que cuestiones tan esenciales para la vida como el hecho de respirar, dormir, sentir la necesidad de alimentarse, sentir la necesidad de reproducirse sexualmente, sentir miedo como alerta ante el peligro, aprender y adquirir nuevos conocimientos, todas esas acciones dependen de las funciones específicas de diversos órganos internos, pero a su vez, tienen su centro de operaciones y control, en el sistema nervioso, que es el que se encarga en última instancia, de mandar las señales y órdenes para que nuestros órganos realicen la labor que les corresponde, con el fin de mantenernos vivos y garantizar nuestra preservación a lo largo de múltiples generaciones.

Las partes del sistema nervioso en el cuerpo humano

En la actualidad, lo que se conoce del sistema nervioso, a pesar de ser una gran cantidad de información, no es suficiente para los estudios actuales, pues los grandes investigadores médicos estiman que apenas estamos rascando la superficie de todo lo que se puede llegar a avanzar en la rama de la neurociencia. Sin embargo, a continuación vamos a observar algunos de los descubrimientos y conocimientos más relevantes que se tienen a día de hoy en este campo de las ciencias médicas.

Para empezar, es importante mencionar que en lo que respecta al ser humano, podemos dividir todo el conjunto de su sistema nervioso en dos partes fundamentales: lo que conocemos como el sistema nervioso central (SNC), compuesto a su vez por el encéfalo y la medula espinal; y por otra parte, tenemos el sistema nervioso periférico (SNP), que básicamente se conforma de todos los nervios periféricos, es decir, aquellos que comprenden tanto los nervios motores como los nervios sensitivos, que están desperdigados a lo largo y ancho del cuerpo humano, constituyendo así, la red de control y comunicación de todos los miembros y órganos del cuerpo.

En pocas palabras podemos decir que el sistema nervioso  central es la base de operaciones, mientras que el sistema nervioso periférico constituye el cableado que ha de interconectar las diversas funciones de nuestro organismo.

Sistema nervioso central

Sistema nervioso central

Justo como lo hemos comentado anteriormente, dentro de la gran composición del sistema nervioso, se encuentra una de su divisiones más importantes, el llamado sistema nervioso central, que en los animales vertebrados se encuentra formado básicamente por el encéfalo y la medula espinal, y se encarga de percibir los distintos estímulos procedentes del exterior, como lo puede ser por ejemplo la luz, ya que solo hasta cuando esta es procesada por el sistema nervioso central, a través del nervio óptico que manda señales eléctricas a nuestro cerebro, es entonces cuando podemos distinguir los diversos colores de los que se compone la luz, y es así como se procesan las imágenes que conforman el sentido de la vista tal como lo conocemos.

Este solo es uno de los ejemplos más destacables de la labor inmediata que tiene el sistema nervioso central, pero su actuación tiene una gama de tareas y funciones tan alta, que prácticamente cualquier cosa que hagamos o incluso lo que realicemos conscientemente, como el sentir sueño o hambre, constituyen tareas de mantenimiento que se originan en el SNC.

Para conocer más sobre este sistema es imperioso que conozcamos las funciones y características de las partes en que se divide, es decir, del encéfalo y la medula espinal.

Encéfalo

El encéfalo es aquella parte del sistema nervioso central que se encuentra protegida por los huesos del cráneo, es decir, está compuesto por los órganos que más suelen asociarse con el pensamiento y la conciencia, tales como el cerebro, el cerebelo y el tallo cerebral.

El cerebro es el órgano más conocido del sistema nervioso y la parte más voluminosa del encéfalo, así como también es probablemente el más relevante de todos, pues es aquí donde se focaliza toda la actividad del sistema nervioso, encargándose de esta forma, tanto de regular y mantener todas las funciones del cuerpo, como de ser también el órgano que reguarda la mente y la conciencia del ser humano.

Su capacidad de procesamiento de información es tan grande que se tiene la estimación de que el cerebro humano puede llegar contener de 50 a 100 mil millones de neuronas, que como sabemos son las células más importantes del sistema nervioso, al ser las que se encargan de trasmitir y mandar la información a través de señales eléctricas y conexiones sinápticas, de las cuales se tiene la estimación de que las neuronas mantienen hasta uno 1000 billones de conexiones sinápticas por todo el sistema nervioso, lo cual nos da una idea de la complejidad tan especial que tiene el cerebro humano y de que en este órgano se aloja un pequeño universo en funcionamiento vertiginoso, y que se encuentra comprimido al tamaño del cráneo humano.

El cerebro está divido en dos hemisferios:

El hemisferio derecho cuya función está asociada a las actividades artísticas y la conducta emocional, así como aspectos no verbales de comunicación, mientras que el hemisferio izquierdo se encuentra asociado a la capacidad lingüística y de razonamiento, permitiendo actividades de análisis, problemas numéricos e información teórica.

Por otra parte, la superficie del cerebro se denomina corteza cerebral, que está formado por diversos plegamientos constituidos de sustancia gris. En cuanto a funciones específicas, se sabe que los lóbulos frontales se asocian a las funciones ejecutivas, como la planificación, la estrategia, el autocontrol y el pensamiento abstracto. También se sabe que la parte del cerebro de mayor tamaño en los seres humanos es la que tiene que ver con la visión.

Luego, también tenemos el cerebelo, que es una región del encéfalo que se encarga de integrar las vías sensitivas y las vías motoras, coordinando así, movimientos como la postura, el equilibrio, la coordinación e incluso el habla. Asimismo, el cerebelo también es determinante en el funcionamiento de nuestros músculos, haciendo que estos respondan a las órdenes del cerebro y activen el movimiento alrededor de todo nuestro cuerpo. Es por esta razón que el cerebelo por sí solo, constituye una de las zonas del encéfalo con mayor densidad de neuronas, de tal magnitud que un aproximado del 50% de las neuronas del sistema nervioso se encuentra ubicado en esta estructura.

Por su parte, el tallo cerebral, también llamado tronco del encéfalo o tronco cerebral, es la principal ruta de comunicación entre el cerebro, la médula espinal y los nervios periféricos.

La médula espinal

Junto con el encéfalo, la medula espinal conforma el sistema nervioso central y básicamente consiste en una prolongación del encéfalo, como un puente que se extiende al interior de la columna vertebral. Es por ello que su función primordial es la de llevar los impulsos nerviosos a los 31 pares de nervios raquídeos, que son los que atraviesan los músculos vertebrales para distribuirse a distintas zonas del cuerpo, esto ya por medio del sistema nervioso periférico.

La importancia de la médula espinal es primordial para el movimiento y funcionamiento de los músculos, de tal forma que se puede interpretar como el cableado principal de los nervios y señales eléctricas que transmiten las instrucciones del cerebro, para que nuestros músculos y extremidades cumplan con las funciones para las que están capacitados.

Por esta razón, una lesión en la columna puede dañar severamente a la médula espinal, y como resultado, dejarnos sin el uso de nuestros brazos o piernas de forma temporal o permanente, todo depende de la magnitud del daño en esta zona tan delicada del cuerpo, llegando a provocar situaciones en las que podemos quedar parapléjicos o en el peor de los casos, cuadripléjicos. Podemos establecer que es partir de la médula espinal, que se conectan las dos principales ramificaciones de todo el sistema nervioso, es decir, el central y el periférico.

Principales enfermedades que pueden afectar al sistema nervioso central

Enfermedades del sistema nervioso

El papel que cumple nuestro sistema nervioso puede ser tan determinante para el buen funcionamiento del organismo, que cualquier anomalía que pueda llegar a presentar, genera consecuencias inmediatas en nuestra calidad de vida, lo cual a diferencia de otros órganos de nuestro cuerpo, puede presentar daños permanentes, ya que las células del sistema nervioso no tienen la misma capacidad de regeneración o recuperación que los demás órganos del, y es por eso que los avances médicos y científicos al respecto de este tema, todavía no han podido alcanzar un progreso que sea realmente determinante para conocer la complicada estructura del sistema nervioso. Entre las principales afecciones que puede padecer, tenemos las siguientes

Esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple es una enfermedad progresiva del sistema nervioso central, que provoca severas lesiones en la mielina. La mielina es aquella sustancia que envuelve los axones de las neuronas, esto con el objetivo de aumentar la velocidad de trasmisión del impulso nervioso.

Cuando esta sustancia es afectada por la esclerosis múltiple, sus funciones sufren un rápido deterioro. De esta forma, los nervios de la médula espinal y el cerebro se comienzan a deteriorar poco a poco, como resultado de la lesión en la mielina que rodea a las neuronas, motivo por el cual estas pierden su velocidad poco a poco, hasta llegar incluso a detenerse, un daño severo que se puede manifestar en los siguientes síntomas: espasmos musculares, dificultad para mantener el equilibrio, debilidad, y problemas para realizar el habla o sostener la visión.

Desafortunadamente se trata de una enfermedad crónica y progresiva, en la que un tratamiento adecuado solo puede ayudar a mitigar los síntomas. Lo más  recomendable es tomar fisioterapia junto con los medicamentos, no solo con el objetivo de aliviar los síntomas, sino también para reducir la velocidad de progresión de la enfermedad.

Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer, también conocida como demencia senil de tipo Alzheimer, es uno de los padecimientos más conocidos de las enfermedades del sistema nervioso, y también es uno de los más temidos entre las personas de la tercera edad, ya que es en este sector, en las personas mayores de 65 años de edad, donde es más común su aparición, aunque también existente casos en que puede desarrollarse desde los 40 años.

Básicamente, se trata de una enfermedad neurodegenerativa, que causa problemas con la memoria, la forma de pensar y de comportarse, como resultado de un deterioro cognitivo luego de la muerte las células del sistema nervioso, y como tal de las conexiones que forman.

Como consecuencia se produce una reducción progresiva de las facultades mentales, que se puede ver reflejada en la pérdida de memoria, como generar nuevos recuerdos o mantener los ya establecidos, así como también se pierde la capacidad de razonar y tener plena conciencia de lo que sucede a nuestro alrededor.

En sus etapas terminales, la muerte neuronal llega a un punto tal que ya no existen conexiones nerviosas que puedan mantener el funcionamiento de los órganos, lo cual se traduce en la muerte del individuo. Lamentablemente  no existe cura para el Alzheimer, sin embargo los avances científicos actuales han creado medicamentos y estrategias de control que ayudan mitigando los efectos y velocidad de progresión de la enfermedad.

Enfermedad de Parkinson

Junto con el Alzheimer, el también denominado mal de Parkinson, es una de las enfermedades más recurrentes que afectan al sistema nervioso central en personas de la tercera edad. Se trata de un trastorno que afecta principalmente la capacidad motriz, es decir que afecta el movimiento, causando rigidez, temblores y problemas frecuentes de equilibrio y coordinación.

De hecho uno de los primeros síntomas que se presentan, es el característico temblor incontrolable que empieza en una mano, y que se extiende después a las demás extremidades, como brazos y piernas, e incluso la mandíbula y la cara. Posteriormente aparecen otros síntomas como lentitud en los movimientos, la rigidez y la pérdida de equilibrio.

Conforme los síntomas van progresando la calidad de vida se reduce notablemente, pues se llaga a un punto tal, en el que incluso se presenta una gran dificultad para hablar, masticar e incluso tragar. Sumado a los problemas físicos también se presentan síntomas psíquicos como depresión y trastornos del sueño. Como es de esperarse, esta enfermedad al igual que la gran mayoría del sistema nervioso central, no tiene cura, y los medicamente únicamente son para controlar y reducir la progresión de los síntomas.

Encefalitis

Consiste en un conjunto de enfermedades que se originan por una inflamación del encéfalo. En pocas palabras, se trata de una inflamación o irritación del cerebro causado principalmente por diversos tipos de infecciones de gran variedad de gérmenes, como bacterias, ricketsias, espiroquetas, leptospiras, parásitos, hongos y virus.

De esta forma, la encefalitis suele ser interpretada como un síntoma más de dichas infecciones. Cuando la encefalitis es provocada a partir de un virus, el contagio se produce a través de distintos tipos de exposición, como inhalación de pequeñas gotas expulsadas por la nariz, boca o garganta de una persona infectada, así como por alimentos o bebidas contaminadas, picaduras de mosquitos y otros insectos, e incluso a través del contacto con la piel.

Los síntomas asociados a la encefalitis pueden ser los siguientes:

Síndrome febril agudo, rigidez de nuca y cefalea, convulsiones, alteraciones de la conciencia y el lenguaje, así como también auditivas, sensoriales e incluso visuales, lo que se puede traducir en una clara descomposición en el manejo de los sentidos. La encefalitis como tal, al tratarse de una enfermedad vírica, puede ser tratada y curada con diversos tratamientos, pero las secuelas que puede dejar tras de sí pueden ser permanentes.

Como se puede esperar de una enfermedad que provoca inflamación en el cerebro, es probable que esto pueda desencadenar lesiones que pueden tener repercusiones bastante determinantes en el funcionamiento de nuestro organismo, pues al tratarse de un órgano que coordina todo tipo de actividades en el cuerpo humano, es lógico que un daño en cualquier parte del cerebro o de nuestro sistema nervioso no pasará desapercibido. De esta forma, las secuelas por lesiones en el cerebro se pueden presentar como deterioro mental, cambios en la personalidad y alteraciones de los movimientos, entre muchos otros trastornos.

Huntington

La enfermedad de Huntington es una de las enfermedades más graves y raras de las que conforman esta lista. Básicamente se trata de una enfermedad hereditaria, neurológica y degenerativa, lo cual significa que provoca el desgaste progresivo y paulatino de las células del sistema nervioso central. Al tratarse de un padecimiento de tipo hereditario, las personas que nacen con el gen defectuoso ya están, de cierta forma, predestinados a sufrir la enfermedad en algún momento de su vida, que usualmente suele ser hasta después de los 30 o 40 años, edad en la que los síntomas de Huntington aparecen y comienzan a hacer estragos en la vida cotidiana de las personas que la padecen.

Los primeros síntomas se presentan en forma de movimientos involuntarios, torpeza y problemas de equilibrio. Sin embargo, más adelante, el daño neuronal es tan grande que comienzan a tener problemas para caminar, hablar y tragar. De igual forma, la percepción mental se deteriora bastante, al punto de que algunos pacientes dejan de reconocer incluso a sus familiares.

En los casos menos severos, los pacientes pueden ser conscientes de lo que les rodea y continuar expresando emociones y pensamientos racionales, aunque en última instancia, las etapas finales de la enfermedad terminan siendo causa de demencia en los afectados, pues las facultades cognitivas disminuyen poco a poco, empezando por cuestionas tan básicas como la memoria o la concentración, llegando después a un punto tal en que ya no se tiene control de las facultades mentales.

La enfermedad no tiene cura, y los fármacos son únicamente para combatir los síntomas. No obstante, un dato alentador es que se trata de una enfermedad sumamente rara y solo peligran aquellas personas que tengan familiares con Huntington. Por ejemplo, si los padres tienen la enfermedad, entonces se tiene un 50% de probabilidades de heredarla, lo cual ya se puede comprobar a partir de la mayoría de edad, mediante un examen de análisis de sangre. De esta forma se puede conocer el diagnóstico varios años antes, e incluso décadas, antes de padecer los primeros síntomas, con lo cual se pueden tomar medidas oportunas para aprender a sobrellevar la enfermedad lo mejor posible.

Síndrome de Tourette

Consiste en un trastorno del sistema nervioso que se caracteriza por causar movimientos repetitivos, que se pueden expresar en forma de tics sobre los que no se tiene control alguno, como pueden ser el parpadeo constante o el encogimiento de hombros; asimismo también puede provocar sonidos no intencionales, tales como carraspeos o palabras ofensivas sobre las que no se tiene ninguna mala intención.

El síndrome de Tourette comienza a manifestarse a partir de la niñez, y sus síntomas pueden empeorar al inicio de la adolescencia. Algo muy importante respecto a este padecimiento es que no se trata de una enfermedad maligna, es decir, no peligra la vida de los pacientes, y existen algunos casos de personas que eventualmente superan los diversos síntomas que derivan de este síndrome.

Algunos otros problemas que pueden presentarse junto con el síndrome de Tourette son diversos tipos de trastornos, como la ansiedad, depresión, el Trastorno de atención con hiperactividad, (TDAH), o también el Trastorno obsesivo-compulsivo. Cabe mencionar que si bien no se requiere aplicar una cura especifica como tal, si se pueden practicar diversos tratamientos y terapias que con el tiempo mitigan y ayudan a superar las condiciones patológicas del síndrome, como pueden ser actividades tranquilas focalizadas hacia la superación de los síntomas. Algunos medicamentos recetados también pueden ser de mucha ayuda para mejorar la efectividad de los tratamientos.

Meningitis

La meningitis es una enfermedad que consiste en la inflamación de las meninges, que son una de las membranas de tejido delgado que rodea el cerebro y la medula espinal, y que usualmente es causada por una infección de tipo viral en el 80% de los casos, y en el resto de las causas se puede asociar a bacterias, intoxicaciones, hongos y medicamentos.

Los síntomas que pueden alertar de una meningitis son: dolores de cabeza muy intensos, cuello rígido, aparición de fiebre súbita, náuseas o vómitos. De esta forma, para evitar complicaciones por una meningitis, lo más importante es acudir al médico lo más pronto posible y hacerse los debidos análisis de laboratorio, pues un diagnóstico médico oportuno puede ser vital para prevenir secuelas graves, como lesiones en el cerebro o incluso la muerte.

Dependiendo de la causa que haya generado la meningitis, esta puede mejorar sola, o por otra parte, requerir de tratamiento urgente con antibióticos, de ahí que sea tan importante acudir al médico cuando se presentan algunos de los síntomas, Cabe mencionar que las vacunas pueden prevenir ciertos tipos de meningitis, lo cual puede ser de mucha ayuda para evitar algunos de los posibles contagios.

Sistema nervioso periférico

Sistema nervioso periférico

El sistema nervioso periférico constituye la parte externa de nuestro sistema nervioso, es decir, la que se extiende fuera del sistema nervioso central, enviando información a través de los nervios espinales y raquídeos, hacia los distintos miembros y órganos de nuestro cuerpo. Fundamentalmente, tenemos dos ramificaciones de nervios esenciales, los cuales conectan los impulsos y señales nerviosas para mantener todas las funciones del cuerpo. Estas ramificaciones son: los nervios craneales y los nervios espinales.

Los nervios craneales se componen de 12 pares de nervios que transmiten la información sensorial que viene procedente del cuello y la cabeza, hacia el sistema nervioso central. Es así, como estas partes del cuerpo reciben las órdenes e instrucciones motoras, para mantener el control de la musculatura esquelética del cuello y la cabeza.

Los nervios espinales, a su vez, se conforman por 31 pares de nervios que se encargan de enviar información sensorial del tronco a las extremidades, como los músculos y las articulaciones, al sistema nervioso central. Es así como se pueden percibir sensaciones como el dolor y la temperatura, así como mantener el sentido del tacto, que nos permite percibir todo tipo de objetos y cosas a nuestro alrededor.

Conclusión

No cabe duda que el sistema nervioso del cuerpo humano constituye una de las estructuras biológicas más formidables y complejas que se hayan dado alguna vez en la naturaleza.

Comprender el protagonismo que tienen estos órganos para nuestra vida nos hace entender la gran diferencia que tenemos con los robots y las maquinas, las cuales a pesar de que pueden procesar cientos de operaciones matemáticas en cuestión de segundos, aún se encuentran bastante lejos de las funciones que tiene el cerebro humano para mantenernos tan solo de pie, algo que requiere un complejo mecanismo de comunicación celular que solo es posible gracias a millones de señales sinápticas que produce nuestro sistema nervioso central, así que este puede seguirse interpretando como un mecanismo muy superior a cualquier maquina o inteligencia artificial que existan en los tiempos actuales, las cuales solo pueden desempeñar funciones y tareas específicas de forma programada, sobre todo de cálculo, ya que la conciencia aún se encuentra lejana para estas innovaciones tecnológicas, algo que todavía es exclusivo del sistema nervioso del ser humano.