Aparato reproductor

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El aparato reproductor, también llamado aparato genital, consiste tanto para el género masculino, como el género femenino, en un conjunto de órganos que se encuentran encargados de llevar a cabo la función más vital de la vida, que es la reproducción sexual.

El aparato reproductor del ser humano es tal vez el conjunto de órganos, junto con el sistema nervioso, más importante que el cuerpo humano puede contener, pues este resguarda lo que se puede considerar como la esencia fundamental de la vida, que es nada menos que la capacidad de seguir preservándola para las futuras generaciones, porque si bien es cierto que un mal funcionamiento en algunos de nuestros órganos pueden causarnos diversos problemas o incapacidades, perder las funciones que lleva a cabo nuestro aparato reproductor le impide a la especie humana, o a cualquier otro ser vivo en el planeta, garantizar su continuidad dentro del gran ciclo de la vida.

Aparato reproductor

Por su puesto, esto es pensando a una escala poblacional total, pues si una sola pareja, por diversas razones o circunstancias no puede tener hijos, no pasa nada que ponga en peligro la supervivencia de la especie, pero  si esta condición fuera una tendencia generalizada entre toda la población, la raza humana como tal, se estaría enfrentando a su posible extinción, es decir su desaparición total de la tierra. De esa magnitud es la relevancia de nuestro aparato reproductor, entendiéndolo desde luego, a partir de lo que representa no solo para un individuo, sino para la especie en todo su conjunto.

Una vez dicho esto, vamos a revisar las características especiales de este conjunto de órganos, que son diferentes tanto para el género masculino como el femenino, pero que en ambos caso cumplen la función primordial de facilitar y permitir la reproducción de la especie.

Aparato reproductor femenino

Aparato reproductor femenino

El aparato reproductor femenino suele estar asociado con numerosos símbolos de fertilidad en diversas culturas, esto debido a que aquí se halla la esencia de la vida del ser humano, y aunque el hombre coopere de forma muy importante en el proceso de reproducción y gestación de un nuevo ser, nadie podrá poner en duda que es la mujer quien tiene el papel más importante en el proceso de creación de vida, rol que se puede ver perfectamente reflejado en el hecho de que todo ser vivo se forma en el vientre del sexo femenino, y en el caso de la mujeres, cargan en su vientre por alrededor de unos nueve meses al nuevo miembro de la familia, además de que también son ellas las que tienen que soportar el dolor del parto, que es considerado como uno de los más fuertes que se pueden llegar a experimentar.

Por todo esto y más, la mujer ocupa su puesto bien merecido como el miembro más importante en el proceso de generación de vida.

De este modo, vamos a conocer la estructura del aparato reproductor femenino, sus principales órganos y las funciones específicas de cada uno, así como también las características que lo definen, el cuidado que debe tener y las posibles enfermedades que pueden afectarlo.

El aparato reproductor femenino es aquella estructura anatómica mediante la cual es posible realizar los diversos procesos de generación de vida, es decir, la fecundación, la gestación y el nacimiento de un nuevo individuo. La relevancia que tiene el aparato femenino es fundamental y determinante, pues mientras el hombre solo participa en el proceso de fecundación, la mujer por su parte, sostiene también la gestación de los hijos, motivo por el cual es muy importante mantener una buena salud y que acudan regularmente a su ginecólogo.

Las partes del aparato reproductor femenino

Partes del aparato reproductor femenino

Fundamentalmente, el aparato reproductor de la mujer se puede dividir en dos partes, una compuesta por los órganos genitales internos, y la otra por  los órganos genitales externos. Cada uno de estos elementos tiene una función específica, pero en conjunto se encargan de producir las células reproductivas y permitir la fecundación, así como resguardar la célula fecundada, el óvulo, para que pueda desarrollarse dentro del vientre materno, y convertirse así, en nuevo ser que pronto podrá ser dado a luz.

Órganos genitales internos de la mujer

Principalmente, podemos contar cuatro tipos de órganos internos en el aparato reproductor  femenino, los cuales son: la vagina, el útero, las trompas de Falopio y los ovarios.

Vagina

Se trata de un tubo muscular elástico que une al útero con el exterior, o en otras palabras, un conducto que une la vulva con los órganos genitales internos. Es aquí donde da inicio el proceso de fecundación de un ser vivo, lo cual por supuesto, se realiza a través del acto sexual, cuando la vagina recibe los espermatozoides transportados a través del semen del hombre, a partir de lo cual estos se disponen a realizar un largo viaje a lo largo de los órganos internos de la mujer, desde la vagina, pasando por el cérvix y el útero, hasta las trompas de Falopio, para encontrarse finalmente con el óvulo que han de fertilizar. De esta forma, la función de este órgano es la de recibir el pene durante el coito y también la de dar salida al bebe durante el parto, es decir que aquí comienza y termina la concepción del ser humano.

Útero

También conocido como la matriz, se trata del órgano interno ubicado en la parte inferior del vientre, entre la vagina y las trompas de Falopio, el cual se encuentra dividido en tres capas distintas, que son el endometrio, los músculos lisos y el tejido elástico. Este órgano tiene una función vital en el sistema reproductor femenino, pues es donde se aloja y desarrolla el feto, es decir, el futuro bebé que apenas se encuentra en estado embrionario. Es por este motivo que el útero suele ser conocido como el órgano de la gestación.

Trompas de Falopio

Las Trompas de Falopio son unos conductos que miden de unos 10 a 13 cm, y que se encargan de comunicar los ovarios con el útero, es decir, funcionan como puente y enlace de los órganos internos del sistema reproductor de la mujer. Por su puesto, de esto se puede deducir su función principal, que básicamente consiste en conducir los óvulos, o células reproductivas de la mujer, desde la zona en que se encuentra el ovario –el encargado de producir los óvulos- hasta donde se halla el útero. En pocas palabras, las trompas de Falopio funcionan como un canal donde se movilizan, tanto los óvulos como los espermatozoides, células reproductoras masculinas que se encargan de fecundar al óvulo. Mientras los espermatozoides parten desde el exterior, a partir del coito, los óvulos tienen su punto de inicio en los ovarios. Ambos viajan por los conductos de las trompas de Falopio y se encuentran en un punto medio, que viene a ser el útero, lugar donde se desarrolla el ovulo fecundado para dar inicio así, a la etapa de gestación

Ovarios

Justo como se mencionó anteriormente, los ovarios son los órganos femeninos encargados de la producción de las células de reproducción, es decir los óvulos, también llamados gametos femeninos. De este modo, los ovarios vienen para el aparato reproductor de la mujer, lo que los testículos son para el aparato reproductor masculino. Ubicados en la zona del pelvis, usualmente los ovarios son del tamaño de una almendra y su función es la de producir un óvulo cada 28 días aproximadamente, cifra que puede varias dependiendo del ciclo de menstruación de cada mujer. Asimismo, estos órganos también se encargan de producir las hormonas sexuales, las cuales se pueden dividir en dos tipos distintos:

  1. Hormonas de estrógenos: son las hormonas responsables de establecer las características sexuales a partir de la pubertad, como el cambio de voz, el aumento de pechos o el ensanchamiento de las caderas, el inicio del ciclo menstrual y la fertilidad, entre otros cambios físicos.
  2. Hormonas de progesterona: estas hormonas tienen como función agrandar la cavidad de los vasos sanguíneos del endometrio uterino, esto con la finalidad de que al liberarse un ovulo fecundado, las paredes del útero estén en buenas condiciones para poder alojarlo sin problema durante su desarrollo.

Órganos genitales externos de la mujer

Órganos genitales externos de la mujer

Tal como su nombre lo indica, los órganos genitales externos de la mujer corresponden a aquellos que se encuentran ubicados en la zona externa del aparato reproductor femenino, los cuales en su conjunto, se conocen como “vulva”, palabra que significa “cubierta” y tal como lo deja ver su nombre, corresponde a la cubierta cuya función primordial es la de proteger el orificio de la vagina, así como también a los órganos reproductivos internos. A su vez, justo como se mencionó, la vulva está compuesta por diversos órganos genitales externos, que son los siguientes:

Monte de Venus

Se trata del tejido blando y adiposo que está sobre la pelvis y su principal función es la de proteger los órganos sexuales internos, amortiguando el contacto que se recibe entre el hombre y la mujer durante la relación sexual. Durante la pubertad, esta zona se cubre de vello, siendo un indicador físico en el desarrollo de la mujer.

Labios Mayores

Son los pliegues de piel que sobresalen y limitan la vulva por fuera. Sirven para evitar la entrada de bacterias dentro del aparato sexual. Junto con el vello que los cubre son de gran protección para la vagina.

Labios Menores

Estos se encuentran dentro de los labios mayores y aunque son parecidos, son de menor tamaño. También tienen una función similar a los labios mayores, fungiendo como otra defensa para evitar la entrada de partículas extrañas al meato urinario y al conducto vaginal, pero al mismo tiempo también se encargan de mantener estable la temperatura.

Clítoris

Este es un órgano eréctil de la mujer, que además es altamente erógeno, lo cual significa que se encuentra compuesto con más de 8000 terminaciones nerviosas, por lo que se puede considerar como el homólogo al glande masculino. Se localiza desde los labios menores y partir de ahí se bifurca en dos cuerpos cavernosos dentro de la vagina. Su única función conocida es la de generar placer en la mujer durante la relaciones sexuales, por lo que se trata de una zona cuya estimulación satisfactoria puede ser un factor muy importante para mejorar la calidad de vida sexual de las parejas.

Meato Urinario

Ubicado entre el clítoris y la entrada vaginal, conforma la sección externa de la uretra, y se trata de la abertura o conducto excretor del aparato urinario.

Himen

Es una membrana localizada en la entrada de la vagina, y sirve para protegerla del exterior. Usualmente, esta se rompe durante la primera relación sexual, o también como resultado de actividades de alto impacto para el suelo pélvico, como puede ser montar en bicicleta.

Horquilla vulvar

Esta es la parte de atrás de la vulva y es el punto en donde se unen los labios mayores con los labios menores

Perineo

También cocido como periné, se encuentra ubicado en el pubis y el coxis, y su función es la de proteger la vejiga, el recto y el aparato reproductor.

Estos son los órganos que conforman el aparato reproductor femenino, que como hemos visto, se trata de un sistema de múltiples partes y funciones, cuyo objetivo colectivo es permitir la procreación.

El ciclo menstrual

El ciclo menstrual, también conocido como el ciclo sexual femenino, consiste básicamente en el proceso mediante el cual el aparato reproductor de la mujer pasa por una serie de cambios con el objetivo de prepararla para el embarazo.

Dicho ciclo está caracterizado por presentarse en forma de sangrado, que es la fase en la  que el aparato reproductor femenino expulsa el óvulo que no fue fecundado, para dar paso así a uno nuevo, que en caso de ser fecundado por un espermatozoide, da lugar al embarazo, etapa en que se presenta la interrupción de los ciclos menstruales.

Dura aproximadamente unos 28 días en promedio, aunque dependiendo de cada mujer en específico, algunas veces este período puede ser más corto o largo, cuya duración puede variar entre 23 y 35 días.

Después de la primera menstruación de la mujer, que ocurre en la pubertad, continuará experimentando este ciclo una vez al mes, hasta que se presente la última menstruación, que es cuando pierde su fertilidad, y puede ocurrir entre los 40 y 50 años en promedio, etapa que es conocida como la menopausia.

Enfermedades del aparato reproductor femenino

Siendo uno de los aparatos más importantes para el cuerpo de la mujer, este conjunto de órganos se encuentra expuesto a padecer múltiples enfermedades y/o alteraciones que pueden causar diversos padecimientos en diversas etapas del desarrollo femenino, por lo que es muy importante acudir regularmente al ginecólogo y seguir todas las indicaciones y cuidados recomendados.

Entre las múltiples enfermedades que pueden afectar a estos órganos, tenemos entre las principales las siguientes:

  • Enfermedad pélvica inflamatoria (EPI): Consiste en una inflación de los distintos órganos reproductores, producida como resultado de una infección de transmisión sexual, como puede ser la gonorrea o la clamidia. Suele afectar a mujeres de entre 20 y 35 años, y sus principales síntomas son dolor en la pelvis, fiebre, un alargamiento inesperado de la menstruación, así como también se experimenta un gran cansancio y dolor durante las relaciones sexuales.
  • Endometriosis: La endometriosis, a diferencia de la EPI, la pueden padecer principalmente mujeres que rondan entre los 30 y 45 años y se trata de una condición que afecta al endometrio, tejido que recubre al útero y que bajo esta enfermedad, se puede extender a otros órganos de la cavidad pélvica, como pueden ser los ovarios e incluso el intestino. Los síntomas se presentan en forma de sangrado y un agudo dolor abdominal, esto debido a que cuando el endometrio se expande fuera del útero, presenta una reacción al encontrarse con las hormonas del ciclo menstrual.
  • Quistes ováricos: Se trata de unos pequeños sacos llenos de líquido, que se encuentran ubicados ya sea de dentro, o en la superficie de los ovarios. Estos  suelen ser inofensivos y por lo regular se presentan como resultado de los descontroles hormonales, por lo que pueden aparecer a cualquier edad dentro de los años reproductivos.
  • De cualquier forma, aunque no representen un problema grave para la salud, es muy importante detectarlos a tiempo, ya que estos pueden crecer de forma continua, pudiendo llegar incluso hasta los 6 cm, por lo que se podrían generan complicaciones que se pueden evitar. Por eso es muy importante hacerse revisiones médicas con frecuencia y no hacer caso omiso de la aparición de ciertos síntomas, como dolor abdominal, cambios en el ciclo menstrual o dolor durante el coito.
  • Cáncer de ovarios: Este es el tipo de cáncer que causa más muertes que cualquier otro cáncer del aparato reproductor femenino, aunque no sea el más común, lo cual indica su mortalidad. Puede afectar principalmente a las mujeres que se encuentran entre los 50 y 70 años. El problema con esta enfermedad es que  los síntomas no se dejan sentir hasta que el cáncer ya está muy desarrollado, por lo se vuelve muy difícil de tratar, debido a la dificultad para detectarlo a tiempo. La mejor forma de enfrentar este padecimiento es hacerse exámenes de forma temprana, ante la repentina aparición de síntomas tales como: dolor en la parte baja del abdomen, aumento o pérdida de peso, hemorragias vaginales, sensación de peso en la pelvis, nausea, vómitos, dolor de espalda sin explicación, así períodos menstruales anormales.

Aparato reproductor masculino

Aparato reproductor masculino

A lo largo del presente artículo hemos visto y aprendido muchas cosas sobre el aparato reproductor femenino. No obstante, aunque la mujer tenga el rol más determinante en este proceso, la concepción solo es posible mediante la unión de ambos sexos. De esta forma, el sexo masculino también cuenta con su propio aparato de reproducción sexual, compuesto por órganos sexuales internos y externos, así como también glándulas y diversos líquidos que facilitan las funciones de reproducción, las cuales le permiten aportar lo que se podría considerar como la semilla que se desarrollará en el vientre femenino, es decir, la fecundación, que requieren los óvulos para que la vida pueda ser posible. Por ende, es también muy importante que el hombre mantenga en buenas condiciones sus órganos sexuales, con el objetivo de que no presenten complicaciones la hora de intentar procrear con su pareja.

Al igual que las mujeres, los hombres también tienen sus principales órganos sexuales divididos en internos y externos.

A continuación veremos cada uno de estos órganos y la función específica que tiene cada uno de ellos:

Órganos sexuales internos

Vesículas seminales

Localizadas justo encima de la próstata, se encargan de producir un líquido alcalino viscoso que funciona como nutriente para los espermatozoides, así como también sirve para neutralizar el ambiente ácido de la uretra, que es por donde será expulsado el semen durante la eyaculación. Cabe destacar que este líquido suministra la mayor parte del volumen del semen, pues en condiciones normales puede constituir alrededor del 40% de este, de ahí que las vesículas seminales tengan una importancia fundamental para garantizar la fertilidad en el sexo masculino.

Conducto eyaculador

Cada hombre cuenta con dos de estos y representan una parte fundamental, pues son los que se encargan de transportar el semen hasta llegar a la uretra, para luego ser expulsado al exterior por medio del meato urinario.

Próstata

Se ubica justo debajo de la vejiga y rodea la uretra. Se trata de un órgano glandular que es exclusivo de los hombres. En los hombres jóvenes tiene aproximadamente el tamaño de una nuez, pero crece de forma continua con la edad. Algunos problemas que puede generar este órgano es que cuando crece demasiado, es posible que llegue a obstruir el flujo de orina por la uretra, lo cual puede causar por su puesto, molestias urinarias diversas. Este puede ser un síntoma de alerta temprana ante la aparición de algo más complicado y peligroso, como puede ser el cáncer de próstata. Por ello, aunque puede ser un tema incómodo para el género masculino, es imperante que no se dejen de hacer los exámenes médicos oportunos.

Uretra

Se trata de un conducto perteneciente a las vías urinarias, que transporta la orina desde la vejiga, así como también forma parte del aparato reproductor, al ser el conducto por el que pasa el semen para ser liberado durante la eyaculación.

Glándulas bulbouretrales

También llamadas glándulas de Cowper, son dos glándulas ubicadas debajo de la próstata, y su función principal es la de segregar un líquido alcalino que sirve para neutralizar el grado de acidez que tiene la uretra, Este proceso es muy importante para que los espermatozoides puedan llegar en condiciones óptimas a lo largo de su viaje por el aparato reproductor femenino.

Órganos sexuales externos

Testículos:

Se trata de los órganos encargados de la producción de los espermatozoides, la unidad fundamental de la capacidad reproductiva del hombre, ya que transportan su carga genética, es decir su herencia, así como en el caso de las mujeres, los ovarios generan a los óvulos, que son la unidad fundamental de su aparato reproductor. Pero esto no es todo, porque de forma adicional, los testículos también se encargan de liberar una hormona sexual masculina, conocida como testosterona, la cual está implicada en los cambios morfológicos, psíquicos y metabólicos del hombre.

Pene

Al ser el órgano sexual más conocido del aparato reproductor masculino, suele provocar confusiones al considerarse por muchas personas como todo el aparato reproductor, y no solo uno de los muchos órganos que lo componen. Sin embargo, es cierto que su función es fundamental, ya que se trata del órgano copulador masculino, es decir, el último punto de parada del líquido seminal antes de entrar al aparato reproductor femenino, al cual podrá acceder al ser expulsado por medio del pene luego de la eyaculación. Está constituido por el cuerpo cavernoso y los cuerpos esponjosos.  Adicional a su función sexual, también cumple la función de la excreción urinaria. Asimismo, cabe mencionar, que desde antes, y al momento del nacimiento, el glande se encuentra cubierto por un repliegue de piel móvil, denominado prepucio, el cual posteriormente es extirpado .en algunos casos, mediante la operación quirúrgica llamada circuncisión, ya sea por motivos médicos o religiosos.

Cuerpo esponjoso

Es una columna del tejido eréctil que se encuentra en el interior del pene, la cual es muy delgada en comparación con el cuerpo cavernoso. El glande, que es la parte de mayor tamaño del cuerpo esponjoso, se encuentra la última porción de este.

Cuerpos cavernosos

Constituye dos columnas localizadas al frente del pene, las cuales se llenan de sangre al producirse la excitación sexual, con la finalidad de que se pueda provocar la erección, y así el pene sea capaz de penetrar la vagina, con el fin de que pueda introducir el semen con el esperma que ha de fecundar el óvulo de la mujer.

Escroto

Se trata de un saco de piel gruesa que rodea y protege los testículos, que además sirve como regulador de la temperatura de los testículos, los requiere permanecer en una temperatura que sea ligeramente inferior a la corporal, esto con el fin de que los espermatozoides puedan desarrollarse óptimamente.

Epidídimo

Básicamente consiste en un grupo de conductos microscópicos que se encuentran en forma de espiral, los cuales tienen la importante función de completar el ciclo de desarrollo y maduración de los espermatozoides una vez que estos han sido producidos por los testículos, proceso que suele durar entre 10 y 14 días.

Conductos deferentes

Son un par de conductos de aproximadamente unos 30 cm de largo, y que transportan los espermatozoides desde el epidídimo hasta los conductos eyaculadores.

Enfermedades que pueden afectar al aparato reproductor masculino

Enfermedades que pueden afectar al aparato reproductor masculino

Aunque muchas veces los padecimientos que pueden afectar al aparato reproductor masculino suelen estar asociados con las enfermedades de transmisión sexual, lo cierto es que no se trata de las únicas dolencias que pueden sufrir los órganos sexuales del hombre, ya al igual que en el caso femenino, existe una variada lista de alteraciones que puede sufrir el sexo masculino a lo largo de su vida, tales como las hernias inguinales, epidimitis, hidrocele, cáncer de testículos, varicocele, inflamación del pene, lesiones en los testículos, hipospadias, entre otros tipos de enfermedades.

A continuación veremos de qué se tratan algunas de estas y sus principales características.

  • Hernia linguinal:Es el tipo de hernia más común y se presenta como una protuberancia en la ingle, que es causado por un defecto de la pared muscular.
  • Epidimitis:Se trata de una inflación en el conducto que conecta los testículos con los vasos deferentes.
  • Hidrocele: Es un saco lleno de fluido que se produce en el escroto, y puede provocar una gran inflación en los conductos por donde pasa el semen desde los testículos, lo cual genera dolor y bastante incomodidad. Se puede tratar quirúrgicamente, pero es importante acudir con el especialista indicado, como el urólogo.
  • Cáncer de testículos: Se trata de uno de los tipos más frecuentes de cáncer en hombre entre 15 y 35 años de edad. Se desarrolla por la formación de células cancerígenas en uno o en los dos testículos, provocando que estos aumenten de peso y tamaño, así como inflamación y malestar en el escroto. Normalmente ocasiona la infertilidad en los hombres, no solo por la enfermedad sino también por el tratamiento con el que se enfrenta dicho padecimiento.
  • Varicocele: Se presenta cuando se dilatan las venas de los testículos y del escroto, lo cual se manifiesta como una especie de hinchazón bastante visible al lado del escroto, y que puede generar bastante incomodidad. Este padecimiento puede ocasionar una reducción del recuento de esperma y esterilidad masculina, como resultado de un flujo sanguíneo lento, por lo que el escroto no puede regular la temperatura de los testículos.
  • Lesiones en los testículos: Debido a que los testículos son una zona muy vulnerable, que carece de protección contra golpes o accidentes, suelen estar expuestos a sufrir diversas lesiones causadas por fuertes contactos físicos, así como también son propensos a sufrir males genéticos o hereditarios.
  • Hipospadias:Se trata de una anomalía congénita, en la cual el meato urinario (urinario) no se encuentra en la punta del pene, que es donde debe estar ubicado, sino que se pueden localizar en alguna parte inferior del glande.

Conclusión

De esta forma queda expuesta la importancia que tiene el aparato reproductor tanto para el hombre como para la mujer, pues se trata de un mecanismo complejo de diversos órganos cuya última finalidad es permitir que se desempeñe la capacidad reproductiva de ambos géneros.