Cuerpo humano
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El cuerpo humano, compuesto aproximadamente por un 70% de agua, es la unidad y estructura física fundamental de la cual se componen todos los órganos que nos dan vida.

Químicamente, se encuentra compuesto por al menos, unos 60 elementos químicos diferentes. Sin embargo, se estima que el 99% se compone de seis elementos en particular:

  • oxígeno (65%)
  • carbono (18%)
  • hidrógeno (10%)
  • nitrógeno (3%)
  • calcio (1.5%)
  • fósforo (1%)

Como tal, la estructura física del cuerpo, es decir la parte superficial, se encuentra dividida en tres partes principales, que son: cabeza, tronco, y las extremidades superiores (brazos) e inferiores (piernas).

Cuerpo humano

Por otra parte, la estructura interna del cuerpo humano es mucho más compleja y diversa de que lo que nos podemos imaginar, pues aquí se hallan la mayoría de nuestros órganos, trabajando y funcionando a partir de sistemas que reúnen un conjunto de órganos en particular.

De esta forma, la totalidad de nuestro cuerpo se compone por una gran variedad de aparatos y sistema orgánicos, entre los cuales se encuentran los siguientes: circulatorio, respiratorio, digestivo, reproductor, excretor, y nervioso, como algunos de los más destacados que podemos mencionar.

Las partes del cuerpo humano

El tema del cuerpo humano es tan vasto y complejo que para poder abarcar la extensión completa de su estudio, este se divide en distintas disciplinas de investigación, como las siguientes que se mencionan a continuación:

  • La anatomía humana: ciencia dedicada al estudio de las estructuras microscópicas del cuerpo humano.
  • La fisiología humana: que se encarga de estudiar y analizar las estructuras de los seres vivos multicelulares, en este caso los seres humanos, de modo que podamos conocer cada una de los funciones del cuerpo y cómo estas influyen en cada una nuestras actividades de la vida diaria.
  • La antropometría: Se trata del área de estudio de las medidas y proporciones del cuerpo humano.

La finalidad básica de conocer cómo está conformado nuestro cuerpo y cómo funciona, es que mediante este conocimiento, podamos entender la forma en que este cambia a medida que vamos envejeciendo, lo cual es a su vez esencial para que entendamos la importancia de cuidarlo y mantenerlo sano, a través de la actividad física diaria y de una buena alimentación, pero no solo eso, sino que también adquiramos una responsabilidad sobre cada uno de aquellos malos hábitos, tales como excesos o adicciones, que a la larga causan trastornos en nuestro organismo, que algunas veces son irremediables, y que terminan por cambiarnos negativamente la vida.

Estructura física del cuerpo humano

Estructura del cuerpo humano

Cabeza

Empezando por la parte superior del cuerpo, tenemos la cabeza, que alberga y resguarda nuestro sistema nervioso, que es uno de los conjuntos de órganos más importantes que tenemos para el desarrollo de nuestra vida diaria. De igual forma, aquí también se hallan las estructuras nerviosas que dan soporte a cuatro de los cinco sentidos (olfato, vista, gusto y oído), que le dan orden a nuestro mundo a través de la nariz, los ojos, la lengua y los oídos.

Tronco

También llamado torso, es la parte del cuerpo que une la cabeza a las extremidades, a través del cuello. En el tronco humano podemos hallar una gran variedad de órganos, tales como el corazón, los pulmones, el estómago, el hígado, los riñones y los órganos reproductores. De esta manera, se trata de una parte esencial del cuerpo, debido a la multitud de órganos y huesos que aloja. Asimismo, el tronco puede ser dividido en dos partes principales, que son el tórax y el diafragma.

El tórax es la parte superior del tronco, por lo que aquí se alojan órganos como el corazón y los pulmones, los cuales son protegidos por las costillas, huesos defensores de la estructura ósea de nuestro cuerpo.

El diafragma, por otro lado, es la parte inferior del cuerpo, y se encuentra situado entre las cavidades pectoral y abdominal. Cumple una función primordial en la respiración, tanto de los seres humanos como de todos los animales mamíferos.

Extremidades

Se trata de los miembros que sobresalen de la parte superior e inferior del torso, es decir los brazos y piernas, miembros articulados que forman parte del sistema locomotor, y como tal, se encuentran principalmente compuestos de músculos y huesos que nos permiten movernos de un lugar a otro y realizar una gran variedad de actividades físicas.

Principalmente, tanto nuestras extremidades superiores como inferiores se dividen en cuatro partes principales.

  • Los miembros superiores se componen de: la cintura escapular, brazo, antebrazo y mano.
  • Mientras que por su parte, las extremidades inferiores son: la cintura pélvica, el muslo, la pierna y el pie.

Los sistemas orgánicos del cuerpo humano

Sistemas del cuerpo humano

Cada acción que realizamos en la vida cotidiana es posible gracias al trabajo y funciones de los diversos órganos que tenemos distribuidos alrededor de nuestro cuerpo. El trabajo conjunto de todos estos órganos al interior del organismo, mantiene el soporte de la vida. Sin embargo cada uno tiene una finalidad específica y para llevarla a cabo forman parte de un sistema  o aparato, a partir del cual se clasifica a los órganos con funciones similares, cuyo trabajo coordinado permite el funcionamiento general de todo nuestro organismo.

De esta forma, a continuación se mencionan algunos de los principales sistemas orgánicos del cuerpo humano.

Sistema circulatorio

Básicamente es el responsable de distribuir la sangre por todos los órganos y tejidos del cuerpo, esto con la finalidad de que puedan llegar a cada uno de estos, los nutrientes, así como el oxígeno vital para su funcionamiento. Este sistema se encuentra conformado principalmente por dos tipos distintos de órganos, que son el corazón y los vasos sanguíneos.

A su vez, los vasos sanguíneos se clasifican en tres tipos principales: las arterias, las venas y los capilares.

Corazón

El corazón es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo, y tal vez el más simbólico de todos. Es el principal órgano del sistema circulatorio y se encarga de bombear e impulsar la sangre a lo largo de nuestro torrente sanguíneo, a través de las arterias. El corazón es un musculo hueco del tamaño de nuestro puño que pesa entre 250 y 350 gramos, siendo un poco más pequeño en el caso de las mujeres. Se encuentra en el centro de la cavidad torácica, a un lado de los pulmones. Se podría decir que el corazón funciona como una gran bomba que mantiene el suministro de la sangre a todos los órganos del cuerpo, de manera que si deja de latir, significa la muerte inmediata, pues ningún órgano del cuerpo podría llevar a cabo sus funciones sin los nutrientes que provienen de la sangre.

Vasos sanguíneos

Tal como se mencionó anteriormente, los vasos sanguíneos son las estructuras que transportan y conducen la sangre bombeada por el corazón, de manera que su función es la de transportar nutrientes, oxígeno y desechos del cuerpo. Principalmente, los vasos sanguíneos se dividen en: arterias, venas y capilares.

Arterias

Son los vasos o conductos que se encargan de llevar la sangre desde el corazón hasta las demás partes del cuerpo, o dicho de otra forma, son las vías de trasporte de la sangre hacia los diversos órganos del cuerpo.

Venas

Las venas, por otra parte, son los conductos que se encargan de transportar la sangre de los capilares sanguíneos hacia el corazón, y a diferencia de las arterias, las venas se encuentran ubicadas a un nivel más superficial por lo cual se encuentran más expuestas ante heridas que puedan atravesar la piel, además de que las venas cuentan con una pared protectora de menor espesor.

Otra cosa que las diferencia es que las venas tienen la función particular de transportar los desechos metabólicos que provienen de los tejidos, así como el dióxido de carbono procedente de la respiración pulmonar.

También forman parte de este sistema las células sanguíneas, que se encargan de llevar a cabo tareas esenciales del sistema circulatorio. Estas células pueden ser de varios tipos, tales como los glóbulos rojos   o eritrocitos, que contienen la hemoglobina, cuya función es la de transportar oxígeno y dióxido de carbono.

Y están los glóbulos blancos o leucocitos, que se son las células que se encargan de mantener el sistema de defensa o inmunidad del cuerpo humano, ejerciendo una labor de ataque y defensa contra todo tipo de agentes infecciosos, que puedan perturbar el bienestar del organismo.

En otras palabras, los glóbulos blancos son las células que se encargan de proteger nuestro cuerpo contra diversas enfermedades, y su buen funcionamiento es vital para la salud de nuestro organismo, a tal grado de que si estas células presentan algún problema con la función  primordial que realizan, que es la de la inmunidad, pueden ser también perjudiciales para los otros órganos del cuerpo.

Sistema nervioso

Sistema nervioso

El sistema nervioso es el conjunto de órganos y células especializadas, que se encargan de dirigir y controlar las funciones de todos los sistemas orgánicos de nuestro cuerpo. En pocas palabras, funciona como un sistema de operación que envía información a todos los órganos, para mantener coordinadas sus funciones.

Las células más importantes del sistema nervioso son las neuronas, que se encargan de transmitir  las señales eléctricas que envían información a todo el organismo, así como generan los pensamientos, la memoria, las emociones, el aprendizaje y toda una serie de complejas funciones mentales que nos mantienen vivos, y conscientes de todo lo que nos rodea.

Principalmente, el sistema nervioso en los seres humanos se divide en dos partes para su estudio: el sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico. El primero se encuentra compuesto de: el encéfalo y la medula espinal. A su vez, el encéfalo se divide en los siguientes órganos:

El cerebro

Órgano que controla nuestras acciones básicas del día a día, así como los pensamientos que tenemos en todo momento. Asimismo, es el órgano que se encarga del aprendizaje, la memoria y las emociones. Básicamente se puede interpretar como el CPU del ser humano.

El cerebelo

Se encarga de coordinar los movimientos, los reflejos y también el equilibrio del cuerpo.

Bulbo raquídeo

Dirige la actividad de nuestros órganos internos, siendo por ejemplo, el regulador de funciones tan esenciales como la respiración, el bombeo del corazón, el procesamiento de los alimentos, el filtrado de la sangre y la temperatura corporal, entre muchas otras funciones vitales.

Por otro lado, el sistema nervioso periférico es el que se compone de toda la red de nervios provenientes del sistema nervioso central, y que transmiten información alrededor de todo el cuerpo.

Sistema respiratorio

El sistema respiratorio es el conjunto de órganos que se encargan de suministrar el oxígeno que requiere nuestro cuerpo, pero no solo eso, sino que también tiene la función de expulsar el dióxido de carbono que se produce en la células del cuerpo luego de haber aprovechado el oxígeno mediante la respiración.

Dicho proceso puede sonar bastante simple, pues el oxígeno entra a nuestro organismo por medio de la inhalación del aire, y luego es expulsado a través de la exhalación, convertido ya en dióxido de carbono.

Lo cierto es, que para que la respiración se produzca, se requiere el trabajo conjunto de todos los órganos del sistema respiratorio y no solo de los pulmones, como podría pensarse en un inicio.

Los órganos que intervienen es todo este proceso, que en realidad es mucho más complejo de lo que parece, son los siguientes:

Fosas nasales

Las fosas nasales se encuentran al interior de la nariz, y consisten en dos amplias cavidades por las cuales entra y sale el aire que se utiliza para llevar cabo la respiración. Aquí entra el oxígeno y posteriormente sale como dióxido de carbono. Además, las fosas nasales también se encargan de humedecer, filtrar y calentar el aire que entra a nuestro organismo.

Faringe

La laringe es la estructura en forma de tubo que sigue a la cavidad nasal y se encarga de conectar a esta y a la cavidad bucal con el esófago y  la laringe.

Laringe

Por su parte, la laringe es el conducto que sigue a la faringe, y tiene la función de trasportar el aire que viene desde la faringe hacia la tráquea y los pulmones. Cabe mencionar que las cuerdas vocales, que nos permiten efectuar todo tipo de sonidos, particularmente el habla, tienen su sede en la laringe.

Tráquea

La tráquea es otro conducto tubular, que viene después de la laringe, y cuya función es permitir la circulación del aire entre la laringe y los bronquios. Cabe destacar que su pared se encuentra reforzada por un conjunto de cartílagos en forma de ‘C’, lo cual no la exenta de ser un órgano sumamente delicado ante daños externos.

Bronquios

Son dos tubos o conductos a partir de los cuales se bifurca la tráquea. Posteriormente estos se dividen en más ramificaciones dentro de los pulmones. Los bronquios se encargan de transportar el aire que viene desde la tráquea hacia los alvéolos. Por su parte, los alvéolos son unas pequeñas bolsas de aire que constituyen la mayor parte del tejido pulmonar, los cuales se encargan de generar el intercambio de dióxido de carbono por oxígeno. Se estima que cada pulmón adulto contiene alrededor de unos 350 millones de alvéolos, lo que hace una suma total de 700 millones de alvéolos por los dos pulmones. Se puede establecer que los bronquios son la parte final del recorrido que tiene al aire del exterior a través de los distintos conductos respiratorios, el cual una vez que llega a los bronquios es procesado por los alvéolos para luego ser repartido al cuerpo por los pulmones.

Pulmones

Los pulmones son los órganos responsables de proporcionar el oxígeno que llega desde el exterior hacia el torrente sanguíneo, además de que elimina el dióxido de carbono por medio de los alvéolos en su interior. De esta forma, la función primordial de los pulmones es la de realizar el intercambio gaseoso con la sangre. Esto consiste en que a través de los pulmones, los alvéolos suministran oxígeno a la sangre, pero a su vez reciben el dióxido de carbono que se desprende de la sangre para ser expulsado al exterior. Los pulmones se encuentran ubicados en la cavidad torácica, donde son protegidos por la caja torácica. Se puede concluir que el proceso final de la respiración se lleva a cabo en los pulmones, donde el paso del aire hacia los pulmones para suministrar oxígeno al cuerpo, se conoce como inhalación, mientras que el paso del aire fuera de los pulmones para expulsar el dióxido de carbono, se llama exhalación.

Diafragma

Se trata de un músculo que se encuentra ubicado justo debajo de los pulmones, gracias al cual estos pueden llevar a cabo los procesos de inhalación y exhalación. De este modo, cuando el diafragma se contrae, se produce la inhalación por el agrandamiento del espacio disponible en la caja torácica. Por otro lado, cuando se relaja, el aire es exhalado por la contracción de los pulmones y los tejidos.

Sistema muscular

Sistema muscular

El sistema muscular, también conocido como el sistema de locomoción humana, es uno de los sistemas orgánicos más importantes del cuerpo. Aunque no tiene tanto reconocimiento como el sistema nervioso o el sistema respiratorio, lo cierto es que resulta fundamental en el desempeño de nuestra vida diaria, ya que no solo nuestro movimiento depende de la función muscular, sino también el que requiere algunos órganos fundamentales, como el diafragma por ejemplo.

De esta forma, la palabra que mejor define a nuestro sistema muscular es el movimiento, pero de una forma mucho más compleja de lo que podemos imaginarnos, ya que nuestros músculos brindan soporte tanto a nuestros órganos como a  nuestros huesos, además de que también permite efectuar el desplazamiento de la sangre por nuestro organismo, así como el movimiento de las extremidades y articulaciones que nos permiten llevar a cabo nuestras actividades cotidianas del día a día.

Para llevar a cabo todas sus funciones, nuestro sistema muscular trabaja de forma coordinada con el sistema nervioso y el sistema óseo, esto para que los movimientos del cuerpo puedan producirse de una forma útil y  coordinada.

Principalmente, el sistema muscular se encuentra formado por músculos, tendones y ligamentos, representando el tejido muscular alrededor del 40% del peso del cuerpo humano. Sus funciones son bastante diversas y tiene influencia relevante tanto en actividades que realizamos de forma consciente, como en aquellas acciones que el organismo realiza involuntariamente.

Su función principal es la de locomoción, es decir el movimiento coordinado de cada parte del cuerpo, pero también tiene un papel relevante en la regulación del ritmo  cardiaco, permitiendo los movimientos de diástole y sístole, es decir, el vaciado y llenado del corazón. Asimismo, los músculos también son esenciales para el funcionamiento de los sistemas digestivo, urinario y de reproducción, ya que facilita los movimientos de contracción y extensión que estos requieren para llevar a cabo sus funciones. Principalmente, existen tres tipos grupos principales de músculos, que son los siguientes:

Músculos esqueléticos o estriados

Como su nombre lo podría sugerir, se trata de los músculos que están unidos al esqueleto de los seres vivos, ya que su función principal es la de generar los movimientos voluntarios del cuerpo, así como mantener la estabilidad y calor corporal.

Músculos lisos

Son aquellos que permiten las funciones corporales de excreción y de movimiento de los órganos, siendo vitales para ciertos sistemas, tales como el digestivo o el sistema reproductivo. De este modo estos músculos se localizan en el aparato reproductor y excretor, en los vasos sanguinos, en la piel y también en otros órganos internos.

Músculos cardiacos

Como su nombre lo indica, son los músculos encargados de mantener el funcionamiento del corazón y la capacidad de generar el ritmo cardiaco. En pocas palabras permiten el flujo de la sangre por el cuerpo, facilitando la entrada y salida de sangre del corazón, luego de haber sido purificada.

Sistema esquelético

El sistema esquelético, también llamado sistema óseo, es como tal, el esqueleto humano, y se constituye de todos los huesos que permiten la estabilidad y mantienen la estructura del cuerpo.

De forma concreta, podríamos decir que sin el soporte que representan nuestros huesos, seríamos como una suerte de masa gelatinosa que apenas pueda moverse mediante el arrastre y ondulaciones del cuerpo, pero gracias a nuestro esqueleto esto no es así. Nuestra estructura esquelética es tan importante que constituye aproximadamente una octava parte de nuestro peso corporal.

Asimismo, se encuentra compuesto de unos 206 huesos articulados entre sí, y que están unidos a ligamentos, tendones y músculos, huesos tan variados y diversos que van desde cartílagos hasta articulaciones de distinto tipo.

Además de mantener el soporte del cuerpo y permitir el movimiento en trabajo conjunto con los músculos,  el sistema esquelético también ejerce como un importante sistema de defensa contra impactos del exterior, por lo que recubre algunos órganos vitales para la vida, tales como el cerebro, la medula espinal, el corazón y los pulmones, mediante huesos que ejercen como escudos protectores, tales como el cráneo, la columna vertebral, las costillas y el esternón.

Sistema articular

Sistema articular del cuerpo humano

El sistema articular se constituye de aquellos puntos de contacto entre los diversos huesos que forman el esqueleto. En el cuerpo humano, existen alrededor de unas 200 articulaciones, las cuales son responsables de mantener unidos nuestros huesos, y permiten que estos puedan friccionar al ser impulsados por los músculos, todo con el fin que podamos movernos libremente.

Aparato reproductor

El aparato reproductor, también conocido como aparato genital, es el conjunto de órganos cuya función primordial es la de permitir la reproducción sexual, función vital para garantizar la preservación de la especie humana. Tanto para el hombre como para la mujer, tiene la misma función vital, sin embargo, para ambos sexos los órganos son diferentes, por lo que se divide en el aparato reproductor femenino y el aparato reproductor masculino.

En el caso del hombre, el aparato reproductor sirve para producir las células sexuales masculinas, que son los espermatozoides, así como para introducirlos por medio del coito en el aparato reproductor femenino. Para poder llevar a cabo este proceso, es vital el trabajo coordinado de los órganos genitales, tanto internos como externos.

Los órganos genitales internos del hombre son: los testículos, el epidídimo, el conducto deferente, las vesículas seminales, conducto eyaculador, la próstata, la uretra y las glándulas bulbouretrales. Por otro lado, los órganos externos del hombre son el escroto  y el pene. Al respecto, es probable que muchas personas puedan asociar el conjunto del aparato genital del hombre con este último, pero en realidad, el pene solo es la parte superficial de todo lo que representa su aparato reproductor.

A su vez, el aparato reproductor femenino es el que se encarga de producir las células sexuales femeninas, así como también tiene la función de hospedar y desarrollar el ovulo fecundado luego de la reproducción sexual, para la generación de un nuevo ser vivo.

Al igual que el hombre, el aparato reproductor femenino se divide en los genitales internos y externos. La vulva es el órgano sexual externo de la mujer, pero esta se divide también en: el clítoris, los labios menores, los labios mayores y la uretra. Mientras que los órganos sexuales internos son el útero y los ovarios; estos últimos son los que se encargan de producir las células sexuales femeninas, los óvulos.

Aparato urinario o excretor

Aparato urinario

El aparato excretor consiste en todo el conjunto de órganos que permiten que el cuerpo pueda eliminar los desechos y sustancias toxicas que resultan como producto de la actividad celular. Estos residuos se encuentran disueltos en la sangre y son expulsos al exterior gracias a la función del aparato excretor.

Principalmente, el aparato excretor humano está formado por el aparato urinario y las glándulas sudoríparas, aunque el sistema respiratorio también colabora en el sistema de excreción, ya que tiene la función de eliminar el dióxido de carbono que resulta de la respiración.

El aparato urinario, por otra parte, es el conjunto de órganos que se encargan de producir, almacenar y excretar la orina del cuerpo, pues a través de la orina se eliminan los desechos y sustancias toxicas que resultan de diversos procesos metabólicos. El aparato urinario se conforma de los riñones y las vías urinarias, que a su vez, se componen de los uréteres, la vejiga y la uretra.

Conclusión

A lo largo del presente artículo, hemos hecho un recorrido por las diversas características del cuerpo humano, desde su parte superficial, a los sistemas orgánicos que lo componen, e incluso pudimos conocer su estructura celular y los elementos químicos que lo conforman.

Sin embargo, probablemente lo más importante de todos estos datos, fue el poder aprender que nuestro cuerpo es como una compleja máquina multifuncional, cuyo engranaje requiere de cuidados y mantenimientos constantes, ya que puede averiarse fácilmente cuando llevamos un ritmo de vida descuidado.

Por esta razón, conocer las funciones de cada parte de nuestro cuerpo nos permite valorarlo en una forma en la que nos hacemos mucho más responsables de su cuidado, llevando una vida equilibrada, haciendo ejercicio regularmente, manteniendo una alimentación sana y consultando a nuestro médico ante cualquier anomalía que pueda presentarse en el desempeño de nuestras actividades diarias.

También os dejo un vídeo sobre el cuerpo humano, viajando en su interior. Por cortesía de National Geographic: